“Que hago, Don Jose?”

Publicado: 2 febrero 2010 en reflexion

Don Jose era un viejo, pero no solo en el sentido cronologico de la frase, era un “viejo lobo”, uno de esos aventureros de buena familia que habian recorrido el mundo gracias a la opipara herencia recibida a mediados de sus veinte años.

Como muchos, o casi todos, Don Jose pensaba que el dinero era una herramienta, pero como pocos o casi nadie, este aventurero de la vida lo destino a conocer el mundo en el que estaba parado.

Poco tiempo le duro a Don Jose la herencia recibida, pero la inversion rindio sus frutos y pudo conocer 27 paises en 5 continentes. Navego por 11 rios en 3 continentes, diviso la salida del Sol por el lado que sale y lo vio ponerse por el lado que se pone, beso mujeres en muchos idiomas y estrecho las manos de muchas culturas.

Durante 20 años Don Jose dio vuelta al globo hasta que se le termino el dinero y volvio a la Argentina para compartir sus experiencias y vivir el resto de su vida.

Los años pasaron y Don Jose se convirtio en un amable vecino, de casa sencilla y placeres cotidianos. El unico recuerdo de sus epocas de dinero eran los recuerdos atesorados en su estante, producto de sus incansables aventuras.

Don Jose era viudo, pero habia tenido la suerte de formar una pequeña familia que ya no vivia con el, pero lo visitaba asiduamente.

Sin quererlo se habia convertido en profeta y confesor, maestro y amigo de toda la gente del barrio que recurria a el en momentos de duda, como si fuera el chaman de la tribu, todos queriendo ordeñar de su vasta experiencia y conocimientos de primera mano de lo que pasa en el mundo.

Asi llegue a Don Jose, a traves de un amigo que vive en el barrio y que a veces pasa a saludarlo y a compartir unos mates bajo la sombra del frondoso sauce que inunda el patio de su casa.

Una tarde, con un bolso lleno de dudas y preguntas me acercque a la casa de este anciano con la esperanza que un hombre de mundo sencillo y humilde pudiera saciar algunas de ellas.

Golpee las palmas de mis manos ante la inoportuna ausencia de algun timbre que lo delatara de mi presencia y de inmediato abrio la puerta frontal y salio a recibirme escudado tras una enorme sonrisa que marcaba aun mas los surcos del rostro que alguna vez habian sido arrugas. Me dio la mano, firme, segura y me miro desde sus profundos ojos azules diciendome “Bienvenido, me dijo Alberto que querias verme”, yo iba a preguntarle como sabia que era yo, pero me parecio redundante, evidentemente me estaba esperando.

“Pasa” me dijo en un tono muy amable “estoy preparando unos mates, tomas?”, acepte y nos sentamos en la cocina a tomar unos amargos y comenzar la charla.

“Don Jose, vengo a verlo porque Alberto me dijo que usted es un hombre de mucho mundo y quizas pueda ayudarme”. El anciano me alcanzo el mate, espumoso, perfecto en su tempratura, con un poco de yerba al costado sin usar, como preparan mate los que saben y me miro curioso. Mientras sorbia de la bombilla me pregunto “yo se que venis a buscar, pero dudo que pueda ayudarte”. Su apreciacion me llamo la atencion y sonrei, el me miro, percatandose de mi sonrisa y con gesto adusto pero gentil me dijo “Las respuestas que buscas dependen de vos mismo, yo puedo contarte algunas experiencias pero en defintiva el que tiene que aprender por si mismo sos vos”. Ahora si, habia entendido de que estaba hablando, y esa frase gano mi admiracion y por supuesto, mi confianza.

“Don Jose”, le dije devolviendole el mate vacio, “Usted ha estado donde yo solo he soñado, ha visto y vivido cosas que solo puedo imaginarme, con su venia, simplemente tengo una pregunta”. El anciano me paso nuevamente el mate y me dijo “Pregunta nomas”.

Trage un sorbo de agua caliente y fui directamente al grano: “Desde hace 15 años que soy un estudioso taciturno de las particularidades que rodean nuestra forma de ver las cosas y he logrado percatarme que no todo es como nos han enseñado en las escuelas, en este sentido he estudiado acerca de locuras y horrores, verdades y mentiras, desiciones y manipulaciones en torno a quienes manejan el planeta pero usted ha visto de primera mano estas cosas, usted ha visto la pobreza mas profunda y la opulencia mas vergonzosa, el esclavo y el amo y debo preguntarle… Que hago Don Jose? como se sale de esto que nos toca vivir?”

Don Jose se paro sin decirme nada, y con paso cansino se dirigio a la habitacion contigua, luego de unos 2 minutos volvio con un libro en la mano, se volvio a sentar y me extendio el libro, en la portada marron de tapa dura podia leerse “El Fausto” y mas abajo su autor Johann Wolfgang von Goethe. Lo tome sorpendido y mientras el cebaba otro mate me pregunto: “leiste este libro?”, yo apoye el libro en la mesa y le conteste “Claro, es una obra clasica de la literatura universal”. La carcajada de Don Jose inundo el cuarto. me miro divertido y me dijo “Querido amigo, esto es mucho mas que una obra clasica, es una biografia” Me quede helado mirandolo, una biografia? como podia ser un hecho real que una persona literalmente haga un pacto con el diablo para asegurarse una vida de propositos materiales? eso es literatura…

Don Jose adivino mi confusion y me la aclaro: “No se trata de tacitamente llamar al Diablo para firmar un contrato por tu alma, se trata de las decisiones que tomas en la vida. Se trata de entender, muy dentro tuyo, lo que es bueno y es malo. No hacen falta leyes ni jueces ni politicos que te digan como vivir tu vida, no hacen falta bancos que te expliquen como organizar tus finanzas ni hacen falta supermercados que te provean de productos que no necesitas, se trata de tomar decisiones.” Me cebo otro mate, pasando su turno y continuo “Entiendo que lo que vos crees saber acerca de las cosas que vos crees que son importantes te han marcado un camino, y tambien adivino con solo mirarte a los ojos que tu lucha es noble y justa, o al menos vos estas profundamente convencido de ello, pero se te escapa algo, lo mas importante… te escapas vos de esa ecuacion. No necesitas un libro que te diga que las cosas estan mal, no necesitas internet para buscar informacion acerca de cuantos muertos hubo en tal guerra o cuantos murieron de hambre por causa de alguna empresa, lo que necesitas es dejar de mirar el arbol para ver el bosque. Lo que necesitas, mi querido amigo, es darte cuenta que lo que esta bien, esta bien y lo que esta mal, esta mal, es tan simple y sencillo como eso.”

Quise acotar algo, quise defenderme, me sentia un imbecil, pero Don Jose, lleno de vida me puso una mano en el hombro y mirandome seriamente a los ojos me dijo algo que no podre olvidar nunca mas: “Todo lo que necesitas saber, ya lo sabes, ahora es tiempo de hacer algo con eso.”

Luego de un largo silencio reflexivo, me paso otro mate y me dijo “No hay mas agua, caliento mas?”, yo me despabile de mi sopor y agradecido le dije que ya era suficiente, el me miro socarron y me dijo “Claro que si, ya es suficiente…”

Nos despedimos como dos amigos, nos abrazamos en la puerta de su casa, un abrazo de abuelo fue el que senti en mi pecho, un halito de paz y cariño que me recorrio de pies a cabeza y me produjo una extraña sensacion de bienestar.

Al irme, me quede pensando acerca de lo poco y lo mucho que este sabio hombre habia compartido conmigo, acerca de las verdades irrefutables del universo y la simpleza de las cosas. Al irme, finalmente entendi que habia conseguido lo que habia venido a buscar, entendi que yo soy una pieza mas de un engranaje en una maquinaria que no funciona como deberia, y entendi que la unica forma de lograr que las cosas mejoren es haciendo lo que nunca habia hecho, lo que casi nadie hace y todos debriamos hacer:

Mejorar nuestras propias vidas.

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