Nada mejor que aprender desde dentro

Publicado: 21 septiembre 2009 en conspiraciones, eeuu, encubrimiento, illuminati, misterios, nwo

Planca masonica: sociedad illuminati y nuevo orden mundial

250pxusgreatsealobversemt8

SOCIEDAD ILLUMINATI Y NUEVO ORDEN MUNDIAL

Q:.H:. DIEGO FERNANDO MARTINEZ MELO

RESPETABLE LOGIA LIBERTAD No. 11

ORIENTE DE BARRANCABERMEJA

ABRIL DE 2009

INTRODUCCION

Corría el año 1784 en Baviera (Alemania), cuando el príncipe elector, conde paladín y duque Kart Theodor aprobó la disolución de los masones y los Illuminati al considerarlos una grave amenaza para la estabilidad de las monarquías europeas y la poderosa iglesia de Roma.

Cinco años más tarde, el martes 14 de Julio de 1789, se da inicio formal a la revolución francesa con la toma de la simbólica fortaleza de la Bastilla. El antiguo régimen comenzaba a derrumbarse, Luís XVI sería derrocado y los conceptos de libertad, fraternidad e igualdad se convertirían en los pilares de la edad contemporánea, siendo por todos conocido, que sin excepción alguna, los inspiradores y ejecutores de estos cambios pertenecían a la francmasonería.

De la participación illuminati en los acontecimientos de la revolución francesa, solo existen algunos indicios de los cuales nos encargaremos más adelante, pero desde ya planteamos el enigmático suceso de que fuesen, precisamente supuestos miembros de la orden creada en Baviera, quienes gestaron el movimiento de independencia en los Estados Unidos, existiendo abundantes conexiones entre el proyecto de esta nación y los símbolos que la identifican, con el plan de los illuminati.

Con esta investigación, pretendemos revisar la misteriosa presencia illuminati en los mas importantes hechos históricos de los dos últimos siglos. ¿Qué papel desempeñaron los illuminati en el estallido de las dos guerras mundiales, el fin del zarismo, el establecimiento del comunismo en Rusia, la creación de un estado judío y el conflicto árabe-israelí? ¿Acaso la humanidad se ha convertido en el juego de un exclusivo grupo que paciente y metódicamente, mueve sus fichas para consolidar el llamado NUEVO ORDEN MUNDIAL?

La lectura de este documento puede ser de interés para profanos y masones, sin embargo, para los segundos, se debe generar un interrogante adicional en cuanto al vínculo incuestionable entre las dos organizaciones. La masonería aunque hermética y selecta, goza de reconocimiento como institución de hombres libres y de buenas costumbres, esmerados en ser cada día mejores y movidos por propósitos altruistas; los illuminati, en cambio, son habitualmente percibidos como una simple leyenda de individuos siniestros y poderosos que pretenden destruir sistemáticamente todo lo establecido para erigirse como amos absolutos de una nueva sociedad.

CAPITULO I

LA NOCHE DE WALPURGIS

La noche de cada 31 de Octubre, es la acostumbrada en gran parte de occidente para celebrar la fiesta de brujas, en buena medida, porque esta tradición se incorporo a los Estados Unidos con la inmigración de antiguas poblaciones celtas, tales como los Irlandeses llegados en el siglo XIX. Es decir, que el popular Halloween de los norteamericanos, en realidad es una derivación de lo que ocurría hace más de 2500 años entre los fascinantes pueblos celtas asentados en el norte de Europa.

Los celtas dividían el año según las estaciones climáticas, de tal forma que el 31 de Octubre finalizaba el verano para dar paso a la festividad del Samhain acontecida el 1 de Noviembre, fecha en la cual, comienza el invierno y por consiguiente el año nuevo. En este ultimo día no solo era necesario resguardar los animales en los establos para soportar la llegada del invierno, también se creía que los espíritus emergían de los cementerios buscando resucitar en los cuerpos de los vivos. Frente a esta peligrosa situación, las gentes debían esconderse dentro de sus viviendas y colgar en las fachadas

calaveras, huesos y todo tipo de elementos desagradables, esto confundía a los muertos que pasaban por allí inadvertidos, viéndose obligados a continuar su recorrido por el mundo de los vivos.

De la anterior forma, se explica que en Halloween se decore con motivos siniestros y que con frecuencia los disfraces representen entes de ultratumba.

No obstante, no es el Samhain la conmemoración celta que más nos interesa, sino lo que sucedía la noche anterior al 1 de Mayo, día conocido como Beltane y en el que iniciaba la primavera.

Este suceso que nos incumbe, es llamado la noche de Walpurgis, lógicamente ocurrido cada 30 de Abril al concluir el invierno. El especial significado místico de esta noche, radica en que al cambiar nuevamente de estación se abandona lo viejo y se destruye aquello que ya no sirve en el hombre, aquí se deja atrás el frió para pasar al calor, de cierta manera se muere para renacer.

En la mitología de las Eddas, es en la noche de Walpurgis cuando muere Odìn, el Dios principal de los antiguos nórdicos, desatándose el caos en el mundo y haciéndose frágiles las barreras que separan las dimensiones entre vivos y muertos. Si bien relatamos que la noche anterior al Samhain, los celtas despedían el verano y se encubrían de los espíritus, en la noche de Walpurgis; además de despedir el invierno, formaban fogatas en representación de la luz, impidiendo la presencia de los seres sobrenaturales provenientes del mundo de las tinieblas.

Aún en nuestros días, se conserva parte de la tradición encendiéndose las fogatas para esperar la llegada de la nueva estación. En esencia, este es un momento del cambio, aunque para efectos de nuestra investigación sobre los illuminati, no podemos perder de vista, que a partir de la expansión del cristianismo, la fiesta de Walpurgis ha sido señalada como la celebración del cumpleaños de Satanás.

De la noche de Walpurgis del 30 de Abril, al Beltane del 1 de Mayo, acontece una autentica transición equinoccial para los pueblos a los que nos estamos refiriendo y vale la pena detenernos un instante frente al concepto de equinoccio; de gran relevancia entre masones, y por supuesto, entre los illuminati.

Durante el año, el sol se sitúa en relación directa con los puntos cardinales de la tierra, presentándose cuatro periodos de gran valor para las sociedades místicas, a saber: equinoccio de primavera, solsticio de verano, equinoccio de otoño y solsticio de invierno. Nos centraremos solo en el primero de estos fenómenos cósmicos, cuando a la media noche de cada 21 de marzo, el sol entra en la constelación de Aries o cordero y entonces nace la primavera.

Más allá de las fechas, no encontramos ninguna diferencia sustancial entre el Walpurgis de los celtas y el trascendental equinoccio de primavera.Los masones, buscadores infatigables de la verdad, se preparan para ser abrazados con las energías renovadoras del cosmos, es la oportunidadde transformar lo viejo y caduco, en resumen; como en la noche Walpurgis, este es un momento de resurrección y cambio.

Hemos dedicado estos párrafos a la noche de Walpurgis, por ser una tradición claramente ligada al origen de nuestro objeto de estudio. Es pertinente mencionar aquí, algunos acontecimientos de la historia que involucran presuntos miembros de la orden illuminati, habiendo sucedido precisamente un 30 de Abril; por casualidad o premeditación, George Washington juro su cargo, como primer presidente de los Estados Unidos, un 30 de Abril de 1789 y Napoleón Bonaparte, vende Luisiana a Estados Unidos, por 80 millones de francos, otro 30 de Abril de 1803.

CAPITULO II

CREACION Y EXTINCION DE LA ORDEN DE LOS PERFECTIBILISTAS

En 6 de Febrero de 1748, nace en Ingolstadt (Baviera – Alemania) Adam Weishaupt, reconocido fundador de la orden de los Perfectibilistas o Iluminados de Baviera; hijo de un catedrático con raíces judías, Weishaupt, también se dedico a la academia como profesor de derecho canónico en la universidad de Ingolstadt. Adelanto sus estudios con los Jesuitas, de quienes tomo elementos ideológicos y místicos. Existen versiones de su ingreso a la masonería desde antes de fundar su propia orden, pero es probable que se retirara decepcionado, al no hallar un mayor compromiso político entre los masones con los vientos de revolución y cambio que soplaban para aquel momento en Europa.

Como líder de los Illuminati, Adam Weishaupt, se autoproclamo con el nombre simbólico de Espartacus, siendo interesante que escogiera para sí, el mote de quien fue el esclavo que dirigió la más grandiosa insurrección contra la republica romana. Hay que recordar que la vida de Espartacus se desarrolló entre los años 113 a.C. y 71 a.C. Su merito radica, en que después de ser comprado por un mercader y formar parte de la escuela de gladiadores de Capua, diseñó la estrategia para escapar junto a 74 hombres. Sus dotes en el oficio de la guerra le permitieron conformar un ejército de 70.000 esclavos y fracturar gravemente el sistema esclavista de la antigua Italia, en lo que se convirtió, en una sucesión de derrotas para los romanos. Encontró la muerte en su última pelea contra las legiones romanas, cuando al mando de 60.000 hombres en Apulia, fue fácilmente superado. A 6.000 de ellos, que no murieron en el combate, se les crucifico a lo largo de la Vía Apia, entre Capua y Roma.

Volviendo a Baviera; debemos decir que Espartacus, es decir Adam Weishaupt, no estaba solo en su propósito de constituir la sociedad secreta de los Illuminati, su más visible aliado fue el escritor y masón Adolph von Knigge. El prestigio de Knigge y la estrategia de infiltración en las logias masónicas, permitieron a los Illuminati, una rápida expansión por Alemania, Francia, Austria, Hungría, Suiza e Italia.

Si bien es verdad, que los Iluminados de Baviera gozaron de un crecimiento acelerado gracias a las habilidades de Adolph von Knigge, no menos cierto es, que el grupo inicial que acompañaba a Adam Weishaupt era bastante limitado, siendo muy difundidas las teorías, que indican que se trataban de 13 hombres reunidos entorno a 13 postulados. Este grupo fundador, fue el que se reunió en un bosque de Baviera para llevar a cabo el ritual iniciatico en que jurarían cumplir los fines de la orden Illuminati, la fecha escogida: la media noche del 30 Abril de 1776.

No podemos abstenernos de preguntar: ¿Por qué los Illuminati decidieron comenzar su proyecto, precisamente, en la noche de Walpurgis? ¿El caos que se genera en el mundo con la muerte del dios Odin, hacía especial esta noche para los Illuminati y sus propósitos? ¿Que esperaban de los espíritus venidos de ultratumba y en libertad durante la noche mágica? ¿Acaso los motivaba el poder de la luz que irradiaban las hogueras, de la forma en que lo creían los celtas? ¿O al tratarse de un episodio equinoccial, pretendían simbolizar la muerte de un orden social y político obsoleto para nacer a un nuevo orden mundial? ¿Podríamos descartar que Adam Weishaupt y su grupo, simplemente escogieron el 30 de Abril para celebrar el cumpleaños de Satanás?

Entre los miembros de esta nueva sociedad, señalaremos solo algunas personalidades de la época, destacadas en los campos de la filosofía, las artes, la política y la banca; entre ellos: el conde de Marabeau (Cuyo nombre como iniciado era Leonidas), conde de Cagliostro, el alquimista conde de Saint Germain, Herder (Damasus), El príncipe Fernandinando de Brunswick y el príncipe Karl de Hesse; así como el brillante escritor, científico, historiador, pintor, arquitecto, economista y filosofo Goethe (Abaris). Él, como autor del clásico Fausto, se encarga de inquietarnos, aún más, sobre la importante carga mística de la noche de Walpurgis para los Illuminati; en esta obra dramática el personaje de Fausto realiza un pacto con Satanás a cambio de conocimiento y grandeza. Ya en 1829 el pintor Johann Heinrich Ramberg, se inspira en las escenas de la noche de Walpurgis desarrolladas en Fausto y plasma en el lienzo la terrorífica imagen.

Dejando atrás la noche de Walpurgis, entremos en algunos de los aspectos de contenido simbólico para los Illuminati. El primero de ellos y que no podemos perder de vista durante la lectura de todo este documento, es la presencia del numero 13. A excepción de la categoría de Supremo Inmortal, de naturaleza secreta y reservado para los más grandes dignatarios, son 13 los grados del rito de los Iluminados de Baviera, a saber:

PRIMERA CLASE

1. Preparatorio

2. Novicio

3. Minerval

4. Iluminado menor

SEGUNDA CLASE

5. Aprendiz

6. Compañero

7. Maestro

8. Iluminado mayor

9. Iluminado dirigente

TERCERA CLASE

10. Sacerdote (Pequeños misterios)

11. Regente (Pequeños misterios)

12. Mago (Grandes misterios)

13. Rey (Grandes misterios)

Probablemente, cualquier masón se sorprenda al conocer este esquema de los grados del rito Illuminati y es que se quiera o no, es mucho más lo que une a estas dos sociedades secretas, que aquello que las distancia. El mismo Adam Weishaupt, entendió que su organización, no solo debía beber de la fuente de la sabiduría masónica, sino valerse de tan augusta institución para sacar adelante sus planes; como lo advertimos con anterioridad, Adolph von Knigge, resultó fundamental para este propósito.

No obstante; el 16 de Julio de 1782, durante la realización del congreso de masonería continental en Wilhemsbad, la fracción Illuminati intento hacerse al poder, pero sin recibir el apoyo de los iluminados teósofos de Swedenborg, frustrando de esta forma los planes de Von Knigge, quien se retiró decepcionado de los Illuminati  dejando a Weishaupt enfrascado en una contienda contra los masones de Inglaterra, llegando incluso, a acusar a la Gran Logia de Londres de ser constituida por profanos y no por iniciados.

El 22 de Junio de 1784, los ambiciosos planes de la orden creada 8 años antes, aparentemente serían truncados por cuenta del edicto de disolución contra masones e Illuminatis, aprobado por el príncipe elector, conde paladín y duque de Baviera Karl Theodor. En el aire de Europa se respiraba revolución y las sociedades secretas eran percibidas como fabricas de conspiraciones, generando graves amenazas para las monarquías feudales y la propia Iglesia Católica.

La desgracia llegaba a la vida de Adam Weishaupt, su cátedra de derecho canónico en Ingolstadt fue cancelada y a causa de las persecuciones debió recurrir al exilio, desde donde es probable que continuará liderando el proyecto Illuminati.

Para los escépticos de aquella época, todas las dudas referidas a las atrevidas intenciones de los Iluminados de Baviera, les fueron disipadas el 10 de Julio de 1784 con la muerte de un mensajero al servicio de Weishaupt. Después de ser alcanzado por un rayo, se hallaron en el vestido del hombre, sorprendentes documentos relacionados con la estrategia para derrocar la monarquía francesa e instaurar un nuevo orden de los siglos a lo largo y ancho de Europa.

Por conveniencia o ingenuidad, los encargados de escribir la historia han reconocido la presencia masónica en los acontecimientos de la revolución francesa, pero niegan cualquier papel desempeñado por los Illuminati. Oficialmente la sociedad Illuminati desapareció de la faz de la tierra al ser disuelta años antes de la revolución francesa. Ahora nos encargaremos de revisar cuidadosamente los acontecimientos del siglo XVIII, que desmienten la extinción Illuminati, cuya marca no solo esta impresa en la revolución francesa de 1789, si no en la Independencia de Estados Unidos de 1776.

CAPITULO III

EL MUNDO CAMBIA: REVOLUCION EN FRANCIA E INDEPENDENCIA EN ESTADOS UNIDOS

La conspiración masónica e Illuminati ha sido abordada por una extensa cantidad de autores, pero en honor a la verdad, son escasos los textos elaborados con rigor científico y descontaminados de influencias religiosas o políticas. Desde el siglo XVIII, se ha producido una avalancha de teorías conspirativas, que se enfocan en la silenciosa presencia de las sociedades secretas durante el fin de las monarquías Europeas y la independencia del nuevo mundo, gran parte de esta abundante información debe ser recibida por el lector con el beneficio de inventario.

Por nuestra parte, recurriremos a las denuncias del Francés Augustin  Barruel, quien en su condición de periodista y sacerdote Jesuita, sostuvo desde 1797 en su libro “Memoria Para Servir a la Historia del Jacobismo”, que el proceso revolucionario en Francia no solo fue sistemáticamente diseñado y ejecutado por los masones, si no que ocurrió una autentica conspiración entre pensadores ateos, Francmasones e Iluminados.

También en 1797, pero con independencia de Barruel, al tratarse de un masón iniciado en la ciudad belga de Lieja, el físico e inventor escocés John Robinsón, afirmo que los Iluminados de Baviera no desaparecieron con la disolución ordenada en 1784 y que junto a los Jesuitas, formadores del fundador Adán Weishaupt, infiltraron las logias masónicas Europeas, buscando el debilitamiento de la Iglesia Católica y el fin de la monarquía.

En términos generales, los estudiosos de la conspiración coinciden en identificar las siguientes estrategias Illuminati, en procura siempre de alcanzar el denominado Nuevo Orden Mundial:

  • Fin de las monarquías y todo sistema de gobierno que permita la concentración absoluta del poder en pequeñas elites.
  • Muerte de las religiones, en especial la poderosa iglesia católica predominante en occidente.
  • Consolidación e infiltración de gobiernos y grupos económicos.
  • Incentivo al comunismo, propiciando el caos y la confrontación política, que inevitablemente derivarán en la implementación de un Nuevo Orden para el Mundo.
  • Generación permanente de conflictos bélicos, holocaustos raciales y religiosos.
  • Fomento al desarrollo de nuevas tecnologías y medios de comunicación,  como herramienta de alineación de masas e incitación de beligerancias.
  • Sustitución del concepto tradicional de familia para moldear individuos sumisos y fieles a las nuevas estructuras del poder.
  • Desaparición progresiva de los estados, unificándose el planeta en torno a un gobierno mundial, así como eliminación de nacionalismos y patriotismos.

El primer eslabón de esta cadena, debía constituirlo en el siglo XVIII, la independencia de los Estados Unidos frente a la corona inglesa y casi simultáneamente, el éxito de la Revolución Francesa, como punta de lanza hacia el final de las monarquías.

Cuando los 13 iluminados de Baviera, liderados por Adán Weishaupt, dieron inicio a su organización en la noche de Walpurgis de 1776, ya se estaban consolidando las condiciones para un gran cambio en Europa. En Francia gobernaba Luís XVI, el parlamento de los nobles acrecentaba su poder ante el rey, la represión del Tercer Estado se intensificaba, la crisis de la economía se manifestada en terribles hambrunas y la Independencia, ese mismo año, de los Estados Unidos había sido apoyada por Francia.

Estas circunstancias, sumadas al influjo de la ilustración, se convirtieron en caldo de cultivo para el estallido de una revolución, lo que lleva a creer que el misterioso plan Illuminati, fue concebido mucho antes de su fundación oficial pero desde el seno de las logias masónicas. En este sentido, al revisar los nombres de quienes participaron en las diferentes etapas de la revolución francesa, los autores concuerdan en que todos pertenecieron a la francmasonería, desde los filósofos de la ilustración, como: Montesquieu, Rousseau, Voltaire y D’Alambert pasando por los ejecutores como Mirabeau, Robespierre, Danton, Hèbert, el marqués de La Fayette y el Illuminati conde Cagliostro hasta el mismo Napoleón Bonaparte, a quien antes mencionamos, por haber elegido un 30 de Abril para vender Luisiana a los Estados Unidos.

Otras señales de actividad Illuminati en estos hechos históricos, las podemos observar en la incorporación, solo un año antes de la revolución, de antiguos líderes iluminados en la logia Amis Reunís de Paris, época durante la cual, también existió en Francia una logia masónica que se hizo llamar Les Illumines, adepta a la tendencia mística de Adolph Von Knigge.

Si bien, aquí hemos narrado algunos indicios que conectan a los iluminados con el proceso revolucionario francés, es en relación con la independencia de los Estados Unidos, que empieza a vislumbrarse claramente la materialización de los planes Illuminati y adquiere gran relevancia el marqués de La Fayette. Personaje este, que se embarcó desde Europa a América en 1777, para pelar junto al ejército de las colonias Estadounidenses recién independizadas. De vuelta a Francia y gozando del inmenso prestigio por sus meritos en América del Norte, fue elegido presidente de la Asamblea nacional y se convirtió en protagonista de la revolución francesa.

El marqués de La Fayette, cuyo nombre real era Marie-Joseph Paul du Motier, es reconocido como el hilo conductor que unía las dos revoluciones, hasta el nivel de operar como enlace entre George Washington y el rey Luís XVI, buscando financiación y apoyo para la independencia y fomentando la solidaridad económica con la causa de los norteamericanos entre sus hermanos masones de Francia, tarea en la que incluso estuvo acompañado por el padre de la patria y seguro iluminado Benjamín Franklin.

Tiempo después de la toma de la bastilla, La Fayette obsequió las llaves de la antigua prisión a George Washington, arraigando un vinculo indisoluble entre la nueva nación, la masonería y la revolución de la libertad, fraternidad e igualdad.

Fue el mismo La Fayette, por obvias razones llamado héroe de dos mundos, quien diseñó la bandera de Francia, escogiendo para ella los colores rojo, azul y blanco, pero como en las sociedades místicas e iniciativas, nada sucede por casualidad, estos fueron también colores dados a los principales símbolos de los Estados Unidos.

El 4 de Julio de 1776, día en que los representantes de las 13 colonias norteamericanas firmaron la declaración de independencia, se materializaron los ideales de libertad, igualdad y democracia. Pronto terminarían miles de años de monarquías absolutas, cuando los preceptos religiosos y la voluntad del rey se imponían sobre la razón del hombre. Los padres fundadores, reivindicaron a aquellos pensadores que concibieron sociedades donde la ley esta por encima del gobernante y las iglesias operan al margen de los estados. Es en esta dinámica que nace la figura del presidente.

Nuevamente la marca Illuminati se hizo visible y justamente, el 30 de Abril de 1789, se produjo la posesión del primer presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. George Washington, reconocido masón perteneciente a la logia de Fredericksburg en Virginia, se convirtió en el primero de una larga lista de masones en jurar como presidente de ese país. Pero debemos tener presente, que Washington no fue el único líder de la independencia iniciado en la masonería, como él, prácticamente todos los padres de la patria integraron la orden y los indicios de su doble vinculación a los Illuminati, abundan en los actos constitutivos de Estados Unidos.

Basta con mencionar a Paúl Revere, celebre patriota que en 1775, alertó a las fuerzas de las 13 colonias sobre la presencia británica en las costas de Massachussets durante las batallas de Lexington y Concord, detonantes de la independencia declarada un año después. Revere, perteneció a la reconocida Logia de San Andrés en Boston (Massachussets). Ya en 1773, los hermanos de esta logia fueron protagonistas del Boston Tea Party, episodio en el que se disfrazaron de indígenas para atacar un buque mercante adscrito a la Compañía Británica de la India Oriental, en protesta por el aumento de los impuestos al té ordenados por la corona.

listado de ilustres masones. Eran miembros de la orden: James Madison (Cuarto presidente entre 1809 a 1817), James Monroe, John Paúl Jones, Jonathan Dayton, John Dickinson, George Read, Henry Knox, Horatio Gates, Gerry Elbridge, Richard Henry Lee, Thomas McKean, Benjamin Rush, Richard Stockton, Roger Sherman y William Livingston. Aun más, se sospecha de la vinculación Illuminati de los principales artífices de esta gesta, es decir: George Washington, Benjamín Franklin, John Adams (Segundo presidente entre 1787 a 1801), Thomas Paine y  John Hancock.

Algunos autores de prestigio, colocan en duda que Alexander Hamilton, Nathan Hale, Patrick Henry, Thomas Jefferson (Tercer presidente entre 1801 a 1809) y los ya mencionados John Adams y Thomas Paine fueran iniciados en la masonería, aunque no se ha desmentido la incursión de los tres últimos en la orden Illuminati.

No existe mayor controversia frente a la participación masónica en la independencia de Estados Unidos, las dudas que nos asaltan tienen que ver con una serie de elementos Illuminati inmersos en este proceso libertario. Para el lector desprevenido, los misteriosos detalles incorporados a los principales símbolos y documentos de la nación más poderosa del mundo, obedecen a la sabida influencia masónica. Nosotros nos encargaremos de realizar el análisis con más perspicacia y preguntarnos lo siguiente: ¿Un grupo de infiltrados Illuminati, coadyuvo a las logias norteamericanas del siglo XVIII, formadoras de los gestores de la independencia?  O acaso ¿Todo el proceso de emancipación, hacia parte del plan Illuminati, para el cual las logias masónicas eran simplemente un instrumento?

CAPITULO IV

SIMBOLOGIA ILLUMINATI EN LOS ESTADOS UNIDOS

En esta investigación, el numero 13 ha adquirido una particular importancia; 13 fueron los fundadores junto a Adam Weishaupt, de los Iluminados de Baviera en aquella noche de Walpurgis, durante el mismo año en que las colonias de Norteamérica declararon su independencia, 13 son los grados simbólicos de la orden Illuminati y 13 fueron los nuevos estados libres e independientes, cuyos representantes firmaron el documento declaratorio de la independencia el 4 de Julio de 1776.

Nuevamente, buena parte de los 56 firmantes de la declaración, pertenecieron a la francmasonería y representaron a las siguientes colonias del este de los Estados Unidos: Nueva Hampshire, Massachussets, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia.

Detengámonos un instante, para revisar la lista de presidentes Estadounidenses con segura o muy probable afiliación a la masonería:

  • George Washington: Primer presidente y masón adscrito a la logia Fredericksburg en Virginia. En su honor se erigió el George Washington Masonic Memorial; monumento localizado en la ciudad de Alexandria, a tan solo 11 Kilómetros de la Casa Blanca. (Indicios de filiación Illuminati, pero al distanciarse de la orden, se generaron represalias que afectaron su permanencia en el poder)
  • John Adams: Segundo presidente (Indicios de filiación Illuminati)
  • Thomas Jefferson: Tercer presidente (Indicios de filiación Illuminati)
  • James Madison: Cuarto presidente y probable masón iniciado en 1795, sin haber certeza de su logia y otros detalles.
  • Theodore Roosevelr: Vigésimo sexto presidente y Gran maestro de la logia Matinecock de Nueva York.
  • William Howard Taft: Vigésimo séptimo presidente y Gran maestro en Ohio. Además reconocido integrante de la selecta sociedad secreta Skull and Bones de la universidad de Yale.
  • Franklin Delano Roosevelt: Trigésimo Segundo presidente y Gran maestro grado 32 del rito Escocés, perteneciente a la logia Holland No. 8 de Hyde Park en Nueva York. Este hombre brillante, ostenta la condición de gobernar durante 12 años y liderar la recuperación económica de los Estados Unidos. (Serios Indicios de filiación Illuminati)
  • Gerald R. Ford: Trigésimo Octavo presidente y Gran Maestro grado 33 de la logia de Columbia No. 3.

También abundan versiones, no confirmadas, acerca de Dwight David Eisenhower, John F. Kennedy, de su sucesor después del asesinato Lyndon B. Johnson, James E. Carter, George Bush (padre) y William Jefferson Clinton.

En cuanto a la residencia oficial de todos estos mandatarios, debemos señalar que la construcción de la casa blanca, fue concebida por George Washington y diseñada en 1790 por el irlandés James Hoban, arquitecto vinculado a la masonería. En general, la ciudad de Washington D.C. fue estructurada intencionalmente, bajo un concepto masónico, en gran medida, porque la capital de los Estados Unidos, nació como ciudad planificada en 1791 y no por las tradicionales circunstancias que dan lugar a las urbes, por ejemplo, el influjo de las migraciones, la afluencia de ríos, la explotación de recursos naturales o la posición comercial estratégica.

El urbanista francés y masón Pierre Charles L’Enfant, llegado a los territorios de América junto al marqués de La Fayette, fue el encargado de distribuir los grandes monumentos, cargados de contenido simbólico que componen esa ciudad. El resultado de su trabajo es la enigmática correlacion en que se encuentran ubicados el pentágono, la casa blanca y el capitolio formando la escuadra y el compás masónicos y atravesando el impresionante obelisco o monumento a Washington.

Si estos elementos auténticamente masónicos, son interesantes, no menos sorprendentes nos parecen las manifestaciones Illuminati en los principales símbolos Estadounidenses. Ya habíamos mencionado que el marqués de La Fayette, opto para Francia, por los mismos colores de la bandera de Estados Unidos. Sin embargo, el azul, blanco y rojo no fueron los únicos indicios de la influencia de sociedades secretas durante los actos constitutivos de la nueva nación. El 3 de Agosto de 1777, fue izada por primera vez la bandera de este país; conformada por 13 estrellas sobre el recuadro azul, representando la fusión, en una sola unión, de las colonias recién emancipadas y 13 barras rojas y blancas, supuestamente simbolizando las 12 constelaciones, más una nueva fuerza cósmica engendrada del espíritu de libertad y esperanza norteamericano.

Desde aquella época hasta la actualidad, la apariencia de la bandera se ha transformado en la medida que se incorporaron estados a la unión, en algunos de ellos, valiéndose de la fuerza e imponiendo tratados como el Guadalupe Hidalgo a los mexicanos, situación que afecto a Arizona, California, Nevada, Utah, parte de Nuevo México y Wyoming, en otros casos operando transacciones económicas, como la compra a Napoleón Bonaparte de la Luisiana, durante la fecha de Walpurgis de 1803.

Retomando el Illuminati numero 13, hallamos que este recobra todo su protagonismo, tanto en el anverso como en el reverso del gran sello o escudo de los Estados Unidos. Para su elaboración, fueron delegados los probables iluminados Benjamín Franklin, John Adams y Thomas Jefferson, quienes finalmente acogieron un modelo ideado por el masón Charles Thompson y ratificado en el congreso de Estados Unidos el 20 de Junio de 1782. Thompson, ostentaba el grado de maestro e integraba la logia de San Juan en Filadelfia, el mismo taller en que Franklin se inicio a la masonería desde 1731.

En la cara del sello se muestra un águila calva americana con las alas abiertas y en el pecho un blasón antepuesto, conformado por una franja superior azul y 13 barras verticales de color blanco y rojo. En una de sus patas, el águila porta una rama de olivo de 13 hojas y en la otra 13 flechas. Como si fuera poco, el numero 13 se repite sobre la cabeza del águila, con 13 estrellas de cinco puntas, agrupadas dentro de una circunferencia, cuyas franjas potencialmente, simbolizan las nubes y el sol.

No podemos pasar por alto que los primeros Estadounidenses prefirieron, precisamente, la estrella de cinco puntas para sus símbolos patrios. La trascendencia de esta figura entre los masones, obligaría a elaborar un texto independiente, nos limitaremos a decir que sus orígenes se encuentran en el Pentalpa de Pitágoras. Los pitagóricos unieron los vértices de un pentágono para dar lugar, no solo a esta estrella de punta hacia arriba, si no a la escuadra y el compás masónicos, así como a la figura del hombre extendiendo sus cinco extremidades.

FUENTE

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s